lunes, 16 de marzo de 2015

CONSECUENCIAS EN LOS HIJOS DE LA ALIENACIÓN PARENTAL

Si la Alienación Parental es o no un “Síndrome” que pueda ser diagnosticado como tal, si es un “Trastorno mental” o un “Problema clínico”, no debería hacernos olvidar que la manipulación de los hijos en contra de un progenitor desgraciadamente existe y que les afecta de forma más que significativa en su desarrollo psicológico, requiriendo la necesaria atención psicosocial y clínica.

¿"Síndrome" clínico o no?
El escepticismo de algunos Jueces hacia la conceptualización de la Alienación Parental como un “síndrome” clínico, al considerar que no nos encontramos ante una auténtica “enfermedad con un conjunto de síntomas propios”, puede llevarles incluso a negar su existencia, y plantea la polémica de forma innecesaria en términos que nos alejan del verdadero núcleo de la cuestión, que son los propios hijos y cómo alcanzar su mejor bienestar.
En cualquier caso, la propia definición de “síndrome” describe también un grupo de “fenómenos propios de una situación específica”, como en el caso del Síndrome de Estocolmo (propio de personas secuestradas que llegan a comprender las razones de sus captores y establecer un vínculo afectivo con ellos), o el Síndrome de la mujer maltratada, o los síndromes de Mobbing o Bullying, hacia cuya existencia judicialmente no parece existir tantas dudas.
¿"Trastorno mental" o "Problema clínico" que puede ser objeto de atención clínica?

Por otro lado, conviene tomar en consideración que si bien la última edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales editado por la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-5, 2014) no ha llegado a incluir a la Alienación parental entre sus Trastornos mentales, sí ha incluido entre los “Problemas que pueden ser objeto de atención clínica” a varios en los que puede encajar la Alienación parental, como el de Maltrato Psicológico infantil y el de Niño afectado por una relación parental conflictiva.

Basta con que un Psicólogo o un Psiquiatra detecte alguno de estos nuevos diagnósticos en su informe pericial, que sí están reconocidos en el DSM-V (aunque se trate de Problemas y no de Trastornos), y que identifique una conducta alienante que sea causa del problema, para que estemos hablando de una auténtica Alienación Parental, se denomine Síndrome o no, Trastorno o Problema.

Consecuencias de la Alienación Parental
El máximo exponente de la campaña de denigración hacia un progenitor propio de la Alienación Parental, se alcanza cuando sus propios hijos llegan a rechazarle u odiarle, sin experimentar sentimiento alguno de culpa ni el menor asomo de duda al respecto, que puede ocasionar el alejamiento y a largo plazo incluso la ruptura de la relación paterno-filial. Todo ello en unas ocasiones por imposición del otro progenitor, y en otras ocasiones por sentencia judicial al no valorarse suficientemente el origen del rechazo y atribuirse erróneamente a una mala relación paterno-filial, o por tener que tomarse en consideración la opinión de los menores al alcanzar cierta edad. Debe tenerse en cuenta que la Alienación Parental no sólo se da en situaciones de divorcios conflictivos, sino también en el contexto de familias intactas o cuyos progenitores no se han divorciado.

Las consecuencias más habituales en los hijos del proceso continuado de denigración de la figura de uno de sus progenitores por parte del otro que deben ser evaluadas en el Informe Pericial Psicológico, son las siguientes:

  • El rechazo hacia el progenitor alienado puede producir un deterioro de la relación que mantiene con sus hijos, que se retroalimenta a consecuencia de los numerosos conflictos que el propio rechazo ocasiona: los niños pueden mantener una actitud oposicionista hacia cualquier iniciativa suya y negativista a seguir sus normas, lo que provoca discusiones que retroalimentan su propio rechazo. A consecuencia de todo ello la relación con el progenitor rechazado puede no llegar a ser nunca positiva.
  • Los hijos llegan a olvidar los buenos recuerdos vividos con el progenitor rechazado, a la vez que cada vez son menos los futuros buenos momentos que pueden crearse al permanecer en continuo estado de oposición, lo que retroalimenta su consideración de la ausencia de aspectos positivos del progenitor, y consecuentemente el rechazo y el odio hacia éste.
  • La falta de relación en condiciones adecuadas con el progenitor rechazado puede producir en los propios menores una sensación de vacío y de pérdida, especialmente con el paso del tiempo, en muchas ocasiones incluso aunque ellos mismos lleguen a la conclusión de que prefieren no recuperar ya la relación perdida.
  • Por otro lado, el rechazo hacia uno de los progenitores que debe servirles de modelo a seguir en su comportamiento futuro, puede producir en los hijos disfunciones en sus relaciones con otras personas del mismo género de aquellos.
  • A la vez que el modelo principal que sí que permanece en sus vidas, el del otro progenitor, se constituye como un modelo desadaptativo para los hijos al promover el rencor y el odio sin motivo suficiente y al establecer la evitación y el distanciamiento como formas de vinculación emocional en sus relaciones afectivas (de tipo evitativo), y al mostrar características de personalidad disfuncionales, especialmente una importante falta de empatía.
  • La psicopatología propia de los hijos víctimas de la alienación parental puede incluir desde sentimientos de culpabilidad, de aislamiento social, baja autoestima y síntomas depresivos al descubrir la injusticia en la que participaron, hasta problemas para relacionarse socialmente, comportamientos de irritabilidad frecuentes, sentimientos de insatisfacción crónica con su cuerpo y con su propia vida, ansiedad, problemas de la conducta alimentaria, problemas de rendimiento académico y en algunos casos tendencia al abuso de alcohol y drogas, o ideación suicida. Y debido al casi único modelo de referencia del que han dispuesto en su infancia, tienen una mayor probabilidad de un funcionamiento similar al del progenitor alienante, y por tanto basar sus relaciones de pareja y de afecto en general en una gran exigencia y culpabilización externa hacia los demás por sus propios problemas por su escasa resistencia a las frustraciones, falta de empatía, posible dependencia emocional, y reacciones pasivo-agresivas.

La Alienación Parental supone una forma de maltrato de los menores inmersos en ella que puede producir un daño psicológico incluso superior al daño físico de otros tipos de maltrato. No olvidemos que actualmente el daño psicológico ha sido equiparado legalmente en España al daño físico, por lo que frenar dicha campaña denigrante y alienadora hacia un progenitor debería constituir un objetivo primordial de nuestro sistema judicial si lo que se pretende es proteger de forma garantista el desarrollo psicoemocional de los menores, y a ello puede contribuir de forma decisiva el Informe Pericial Psicológico.


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