domingo, 1 de marzo de 2015

CUSTODIA DE MENORES Y ABUSO DEL ALCOHOL. UTILIDAD DEL INFORME PERICIAL


¿Hasta qué punto el consumo excesivo de alcohol por parte de un progenitor puede ser un obstáculo de relevancia en el ejercicio de la custodia de los menores a su cargo?
 
Características clínicas
 
El diagnóstico clínico del Abuso Patológico del Alcohol ha cambiado actualmente su denominación por Trastorno por Consumo de Alcohol (DSM-V, 2014), caracterizado por un patrón problemático de consumo de alcohol en los últimos 12 meses que provoca un deterioro o malestar clínicamente significativo y que se manifiesta al menos por dos síntomas específicos de una larga lista, entre los que destacan por su relevancia: el incumplimiento de los deberes fundamentales en el trabajo o el hogar, la reducción de importantes actividades sociales, profesionales o de ocio, o el consumo en situaciones en las que provoca un riesgo físico (como en la conducción).
 
Asimismo la sintomatología propia de cada uno de los episodios de consumo perjudicial de alcohol puede incluir un comportamiento problemático o cambios psicológicos clínicamente significativos (por ejemplo: comportamiento sexual inapropiado o agresivo, cambios de humor o juicio alterado, llegando incluso a la celopatía o celos patológicos), así como habla pastosa, incoordinación, marcha insegura, alteración de la atención o de la memoria, e incluso estupor o coma.
 
Tasas de alcoholemia permitidas en la conducción
 
Si esta descripción clínica no les parece suficiente para valorar la relevancia del deterioro físico y comportamental asociado al consumo excesivo del alcohol, quizás la siguiente comparativa les parezca determinante. La consideración de las tasas de alcoholemia permitidas actualmente en la conducción de vehículos a motor es clarificadora: el máximo permitido para conducir vehículos de transporte de viajeros es de 0,3 gr/litro de sangre, tasa que se puede alcanzar ya con el consumo de una única cerveza; así como el máximo permitido para conductores normales es de 0,5 gr/litro de sangre, tasa que puede alcanzarse al consumir dos cervezas.
 
Es decir, nuestro Código de Circulación establece que el consumo de tan solo dos cervezas nos inhabilita para la conducción de nuestro coche, por el riesgo que entraña para nuestra propia seguridad y para la de los demás.
 
Abuso del alcohol y cuidado responsable de un menor
 
Y aunque la conducción y los cuidados de un menor especialmente de corta edad les puedan parecer difícilmente comparables, parece obvio que a una persona que no está apta para conducir nadie en su sano juicio se atrevería a dejarle siquiera que le cambiara los pañales a su hijo, y mucho menos que lo cuidara durante horas o durante toda una noche. Por tanto, ¿Qué tipo de cuidados responsables creen ustedes que puede proporcionarle a un menor un progenitor que presenta un patrón problemático continuado de abuso del alcohol?
 
Medida del abuso del alcohol
 
El informe pericial psicológico en procedimientos de guarda y custodia de menores debe ofrecer una valoración rigurosa de este importante indicador de desajuste psicológico (ante la aparición de indicios de su existencia) para descartar la posible existencia de riesgo psicosocial alguno para los menores, como garante de su interés superior.
 
Sin embargo, en algunos procedimientos judiciales he podido comprobar la inadecuada utilización que puede llegar a hacerse de los supuestos indicadores objetivos de consumo de alcohol, ya que ni los marcadores bioquímicos de las Transaminasas en sangre, ni los de Etanol en orina, ambas pruebas habitualmente realizadas en cualquier laboratorio, e incluso en las propias Unidades de Conductas Adictivas para evaluar el consumo de sus propios pacientes, constituyen un indicador suficientemente preciso de la abstinencia en el consumo de alcohol de un individuo, ya que o bien como en el primer caso requieren un consumo crónico durante años para detectar una alteración significativa (por otro lado sin especificación etiológica alguna, ya que puede tratarse simplemente de un problema hepático), o bien carecen de capacidad suficiente para detectar dicho consumo más allá de las 12 últimas horas (o hasta las 24 horas más recientes con algunos reactivos más sensibles) como ocurre en el segundo caso.
 
Web: http://www.peritopsicologo.es/

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