martes, 7 de abril de 2015

ERRORES MÁS FRECUENTES EN LOS INFORMES PERICIALES PSICOLÓGICOS


El Informe Pericial Psicológico constituye actualmente una de las pruebas de mayor relevancia en muchos procedimientos judiciales en los que se trata de dilucidar el ajuste psicológico y/o la competencia parental de las personas en litigio, la adaptación psicosocial de los menores o la credibilidad de un testimonio, especialmente en procedimientos de guarda y custodia de los hijos.

Fiabilidad y Validez del Informe Pericial

El informe pericial psicológico debe garantizar que el auxilio que ofrece al Tribunal judicial responde al proceder más ajustado a los conocimientos científicos actuales, ofreciendo las menores dudas posibles acerca de sus conclusiones. Sin embargo, no existen protocolos establecidos con un suficiente grado de consenso entre la comunidad científica para garantizar la máxima Validez de este tipo de evaluaciones (entendida por Validez que tanto los instrumentos psicológicos como la metodología utilizados sirvan realmente al objeto de la evaluación solicitada), ni una suficiente objetivación en la toma de decisiones que garantice la máxima Fiabilidad de las conclusiones alcanzadas (es decir que impida que en otras circunstancias similares puedan alcanzarse conclusiones totalmente contradictorias). Quizás por ello encontramos con mayor frecuencia de la deseable, errores de tal envergadura que deberían conllevar necesariamente la nula consideración de las conclusiones que de ellos se deriven, si bien no siempre puede dilucidarse la relevancia de dichos sesgos por parte de Jueces y Fiscales, dado que no son expertos en Psicología Forense.

Por ello, la persona perjudicada por dichos errores periciales cada vez es más habitual que promueva un  Dictamen o Contrainforme pericial que evalúe el informe pericial por el que se siente perjudicada, y aprecie si existe una suficiente fundamentación científica en sus conclusiones.

Errores más frecuentes en los Informes Periciales Psicológicos

A continuación, se ofrece a modo de autocrítica un listado de los sesgos más habitualmente encontrados en los informes periciales psicológicos, que todos los Peritos Forenses deberíamos evitar, y que también pueden orientar a Jueces y Fiscales en su práctica judicial:

Ø Obviar evaluar a todos los miembros de la familia: por ejemplo, prescindir de evaluar a los menores a pesar de tener edad suficiente para completar un test psicológico o ser entrevistados.

Ø Valorar la competencia parental o los estilos de crianza de los progenitores sin utilizar prueba psicológica alguna, a partir de la información ofrecida por cada uno de ellos en la entrevista, o en base a juicios de valor acerca de lo convincente que resultan sus propuestas.

Ø Obviar ofrecer la descripción de los resultados obtenidos en las pruebas psicológicas, o la reflexión en torno a ellos, u obviar ofrecer una integración de todos los resultados. De tal manera que las conclusiones parecen más basadas en impresiones o en unos pocos datos, que en el proceso completo de evaluación seguido.

Ø Falta de transparencia: al no aportar todos los resultados obtenidos en las pruebas de evaluación, ni siquiera los significativos, se dificulta su necesaria contrastación científica y obliga a un innecesario ejercicio de confianza ciega en la labor del Perito.

Ø Obviar la toma en consideración necesaria de todos los documentos y datos obrantes en Autos, o los aportados al proceso pericial por uno u otro progenitor.

Ø Ofrecer sólo los datos que muestran congruencia con las conclusiones alcanzadas, de entre todos los obtenidos en la evaluación pericial, y obviar los incongruentes.

Ø Aunque pueda resultar inverosímil, uno de los errores más frecuentes consiste en la falta de fundamentación científica de las conclusiones ofrecidas en el informe pericial.

Ø Errores en la utilización de las pruebas psicológicas (tests, sesiones de observación). Los más habituales, son:

·      Pruebas desfasadas: Utilización de pruebas demasiado antiguas, y cuyos baremos están tan obsoletos que no permiten extraer resultados aplicables al contexto sociocultural actual. Es decir, al cambiar la sociedad cambian los valores, creencias y costumbres, y se requiere adaptar los tests para contemporizarlos, adaptando la redacción de sus preguntas o ítems, y obteniendo nuevos baremos de referencia adaptados al momento presente. 

·      Pruebas que no cumplen los requisitos metodológicos mínimos: Utilizar pruebas que han sido baremadas con un escaso número de sujetos, o cuyos grupos de baremación son escasamente representativos de la población, por ejemplo en cuanto a su escasa variabilidad clínica, a pesar que la prueba pretende ofrecer una adecuada discriminación entre un sujeto y otro en cuanto a la clínica que padecen.

·      Utilizar una gran cantidad de pruebas, como si con ello aumentara la calidad del informe pericial, cuyos resultados luego no se tienen en cuenta, para finalmente basar sus conclusiones en impresiones obtenidas en las entrevistas periciales, o en posibles prejuicios a favor o en contra de un tipo de custodia, como la compartida.

·      Discriminación entre uno y otro progenitor en la utilización de las pruebas: Utilizar pruebas diferentes con uno u otro progenitor, lo que impide una mínima comparación estandarizada entre ellos.

·      Errores en la temporalidad de los síntomas evaluados: Utilizar sesgadamente pruebas psicológicas diseñadas para evaluar los síntomas sufridos en las últimas semanas, para intentar apreciar rasgos de personalidad que son características estables e inflexibles del comportamiento que suelen iniciarse en la adolescencia o el principio de la edad adulta.

·      Errores en el rango de edad: Utilizar pruebas indicadas para un rango de edad concreto con personas que no tienen esa edad, como la utilización con adultos del Test del Dibujo de la Familia, cuando dicha prueba está indicada exclusivamente para niños y adolescentes.

·      Errores en la finalidad de la prueba: Utilizar sesgadamente pruebas cuya finalidad es la selección de personal, el desarrollo personal, la orientación al proceso de tratamiento, o la mera evaluación del nivel de estrés para apreciar una posible incapacidad o invalidez psíquica, para evaluar posible desajuste psicológico (rasgos desadaptativos de personalidad y trastornos mentales).

Ø Errores con respecto a la utilización de las entrevistas periciales: En muchos informes periciales los resultados de las entrevistas aportan una información relevante en sus conclusiones, por lo que estas deberían realizarse con el máximo rigor científico, sin embargo suelen cometerse errores tales como:

·      Obviar ofrecer la información relevante obtenida de las entrevistas, o no ofrecerla textualmente. Ello dificulta gravemente una mínima contrastación externa, por ejemplo para conocer si se ha interpretado de forma objetiva los datos aportados por las entrevistas.

·      Realizar una única entrevista a cada miembro del núcleo familiar, sin posibilidad de someter la información obtenida a una necesaria contrastación inter-progenitores, como si los peritados no pudieran ofrecernos la información de forma sesgada, o en ocasiones incluso intencionadamente.

·      Utilización diferente de las entrevistas con uno y otro progenitor, en cuanto a su duración, o su número. En ocasiones encontramos que a un progenitor se le ha realizado una única entrevista, mientras que al otro se le han realizado dos o más, lo que puede ser indicativo de la existencia de posibles prejuicios hacia uno de ellos, o hacia sus propuestas.

·      Sesgo en realizar intentos de diagnóstico clínico durante la entrevista pericial sin contar con la necesaria especialización en Psicología Clínica.

Ø Obviar la evaluación en profundidad de posibles procesos de Interferencia Parental o de AlienaciónParental entre los progenitores, de un posible Maltrato o Abuso Sexual o de un posible Abuso de sustancias adictivas por parte de alguno de ellos, o las denuncias existentes entre ellos, y todo ello a pesar de la existencia de indicadores al respecto. U obviar valorar la existencia de comportamientos relevantes de una escasa sensibilidad hacia las necesidades de los menores, tales como la renuncia voluntaria a su sostenimiento económico, o la renuncia a mantener una mínima comunicación con el otro progenitor con el objeto interesado de aparentar la existencia de un mayor conflicto entre ellos del realmente existente.

3 comentarios:

  1. Pero el error mas inhumano, es presentar un contra informe pericial perfecto y que ni siquiera lo lean los abogados ni el juez. Habiendo niños por el medio, los representantes de la ley, deberían tener especial cuidado en dictaminar o sentenciar, sin haber estudiado todas y cada unas de las pruebas que se le presentan, tanto sea en primera como en segunda instancia.

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    1. Estoy de acuerdo, ROS. El procedimiento judicial está tan tasado, aunque jueces y fiscales piensen que no es así, que en ocasiones no se tiene en cuenta la relevancia de un informe pericial o una prueba porque se alega que no se ha presentado de la forma o en el plazo adecuado. Pero aún puede ser peor en la Audiencia Provincial, donde finalmente se reafirma la sentencia emitida en primera instancia aunque existan datos relevantes que la refuten.
      Este procedimiento tan tasado no sé en qué beneficia realmente a los menores inmersos en un procedimiento judicial, y en todo caso una mayor aclaración acerca de cual es dicho procedimiento evitaría la reiteración de demandas así como cierta saturación de la justicia, con la consiguiente carga de malestar y sufrimiento en progenitores e hijos. Lo importante debería ser el bienestar superior de los menores, más que seguir un procedimiento que por otro lado no es totalmente transparente.

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